En Venezuela, los gallegos empezamos un poco mas tarde, pero hemos logrado sortear dificultades y crear la mayor relación colectiva en su género existente en América y el mundo. Ninguna otra entidad agrupa a tanto gallegos, mantiene en uso y disfrute dos sedes (una citadina en Caracas y otra campestre en las afueras), presta tanto servicios, ejerce cierto liderazgo en el país, y se posiciona en la cima como referente del quehacer colectivo de la diáspora gallega en el planeta.
A la Hermandad Gallega de Venezuela le falta, como a todas las instituciones de su índole establecidas en América, la savia renovadora de nuevos contingentes migratorios por haber pasado España de ser país emisor a receptor de emigración, pero ha sabido incorporar a los integrantes de la segunda y tercera generación, haciéndolos continuadores de la obra de sus antepasados.
Desde aquel 12 de octubre de 1960, cuando se produjo la fusión que unió a los gallegos de Venezuela, nuestra Hermandad Gallega no ha cesado de ir complementándose como obra colectiva inacabada porque las generaciones de relevo siempre tienen y tendrán algo valioso que aportar a su complementación.
Hoy queda ya muy poco, casi nada, de la fisonomía e instalaciones de aquel club Casablanca del cual tomamos posesión el 12 de octubre de 1961, en la céntrica urbanización caraqueña de Mariperez. Aquí se discurrió, discurre y discurrirá buena parte de nuestro quehacer colectivo. Aquí asistimos al desarrollo de un continuo programa de reformas y construcción de nuestras instalaciones, así como al incremento de actividades y servicios de los que disfrutan los asociados.
La sede Maripérez ocupa una manzana completa, todo un privilegio de valor incalculable en pleno centro de Caracas, sobre un área de unos 24.000 m2 destinada a servicios médico asistenciales, administrativos, Colegio, Teatro, Biblioteca, recreación, cultura y deporte.
Piscina Olímpica e Infantil, canchas de tenis, de frontón, racquetball y squash, la gigantesca pista techada, el moderno Gran Salón para actos sociales, gimnasio, 2 restaurantes, 2 bares, 2 cafeterías, heladería, espaciosa terraza colonial, parque infantil, aparcamiento de varios niveles y hasta una plaza, la Simón Bolívar, son sólo algunas de las dependencias utilizadas por un conglomerado de unas 36.000 personas que, entre socios y beneficiarios, componen la Hermandad Gallega, la casa grande de los gallegos en Venezuela, o una pequeña ciudad, según se la mire.